
Faunos y ninfas
Ficha
La historia
Hacia el cambio de siglo, mientras los pintores del círculo de Roussel llenaban sus telas de habitaciones parisinas iluminadas por lámparas y de papeles pintados, él se escapaba una y otra vez a un bosque mediterráneo imaginado. Aquí están sus habitantes: faunos, los compañeros con patas de cabra del dios del vino Baco, y ninfas, los jóvenes espíritus de la naturaleza del mito griego, reunidos entre los árboles sin que ninguna historia concreta los ate. No los pintó sobre lienzo, sino sobre cartón, esa superficie barata y absorbente a la que un pintor recurre para trabajar deprisa o probar una idea. Roussel dedicó buena parte de su vida a grandes paneles decorativos para las paredes de casas y edificios públicos, y piezas pequeñas como esta solían ser el punto de partida de aquellas escenas de tamaño mural, con el color y el gentío de cuerpos ensayados a un brazo de distancia antes de ampliarlos. La pintura queda fina y mate, más cerca del velo calcáreo del pastel que del brillo de un cuadro terminado. Trabajaba en ambos, óleo y pastel, y a menudo dejaba que uno se comportara como el otro.