
Frederic Leighton · PD
Junio en llamas
Ficha
La historia
En 1895 Frederic Leighton presentó esta figura dormida en la Royal Academy de Londres, y fue de las últimas cosas que pintó. Un año después moría, recién nombrado par del reino, el primer pintor británico en recibir ese título. Con él se apagaba también todo un gusto: el clasicismo victoriano que representaba quedó barrido por las vanguardias del nuevo siglo, y el cuadro cayó en el olvido más completo. A comienzos de los años sesenta apareció tapiado sobre una chimenea en una casa de Londres, y se vendió por una cifra irrisoria. Lo compró entonces el industrial puertorriqueño Luis A. Ferré, que buscaba obras para el museo que estaba fundando en Ponce, y quedó prendado de ella al instante. Por eso una de las imágenes más britanicas del siglo XIX cuelga hoy en el Caribe. Conviene fijarse en la esquina superior derecha, donde asoma una ramita de adelfa. Es una planta venenosa, y en la poesía victoriana el sueño y la muerte se nombraban casi con las mismas palabras; esa joven que duerme al calor de junio descansa bajo una flor que también sabe matar.




