
Bodegón con flores
Ficha
La historia
Hacia 1610 pintar flores como único asunto del cuadro era todavía una idea bastante nueva. Durante siglos habían sido un detalle al fondo de escenas religiosas, y ahora, en Amberes y en las ciudades holandesas, pasaban a ser el tema entero. Esta pequeña tabla es uno de los primeros ejemplos. El ramo se derrama de una cesta de mimbre junto a una copa de plata con pie: rosas, tulipanes y narcisos mezclados con fritilarias y violetas. Ningún jardín daba todo esto a la vez, porque florecen en meses distintos, así que el ramo se compuso sobre la tabla, en una estación que nunca existió. Conviene mirar dos veces los tulipanes. Habían llegado a los Países Bajos desde el oriente otomano apenas una generación antes y seguían siendo una rareza cara, décadas antes de la fiebre que llevaría el precio de un solo bulbo al de una casa. Durante mucho tiempo el cuadro llevó otro nombre y figuró como obra del pintor alemán Peter Binoit. Así lo compró también Helene Kröller-Müller. Solo en las últimas décadas los estudiosos se lo han devuelto a Clara Peeters, pionera del bodegón en Amberes, al reconocer la misma cesta de mimbre y la misma copa de plata que aparecen en pinturas firmadas por ella.
