
PMRMaeyaert · CC-BY-SA-4.0
Flores y jarrones chinos
Ficha
La historia
James Ensor pasó casi toda su vida en Ostende, una ciudad balnearia belga, sobre todo en la casa que compartía con su madre y su tía. En la planta baja ellas tenían una tienda que vendía lo que compra la gente de veraneo, caracolas, abanicos, porcelana pintada y esas máscaras de carnaval que llenarían sus cuadros más famosos. Los jarrones chinos de este bodegón de 1896 salieron de aquel género, objetos corrientes de comercio subidos al piso de arriba para servir de modelos. Por entonces ya había pasado el escándalo de los años ochenta, cuando incluso el grupo de vanguardia al que pertenecía le había rechazado una obra, y pintaba lo que tenía a mano: flores, vidrios, la loza azul y blanca del negocio familiar. Los dispuso por su color y no por su sentido, tratando aquellas importaciones exóticas como algo tan corriente como un ramo de flores sobre la mesa.




