
Edvard Munch · PD
Friedrich Nietzsche
Ficha
La historia
Cuando Munch pintó este retrato en 1906, Nietzsche llevaba seis años muerto, así que el filósofo nunca posó para él. El encargo vino de Ernest Thiel, un banquero sueco que había hecho de la lectura de Nietzsche casi una religión, y el trato se cerró a través de Elisabeth, la hermana del pensador, en Weimar. Munch trabajó a partir de fotografías, pero no se limitó a copiar un rostro. Colocó a Nietzsche apoyado en una barandilla que cruza el cuadro en diagonal, por encima de un paisaje, y detrás encendió el cielo en franjas de naranja y amarillo, el mismo cielo revuelto que años antes había usado en El grito. El hombre mira hacia un punto lejano, absorto en sí mismo. Thiel colgó la obra en la galería privada que levantó en Estocolmo, donde sigue hoy.




