
La historia
El banquero sueco Ernest Thiel construyó esta villa en una isla verde de Estocolmo en 1907, diseñada por Ferdinand Boberg expresamente para colgar el arte que compraba. A Thiel le atraían la pintura nórdica más nueva y la filosofía de Friedrich Nietzsche, cuya obra ayudó a traducir al sueco.
Esas dos pasiones se encuentran en la casa. Thiel fue un temprano defensor de Edvard Munch y compró una docena de sus cuadros, y le encargó un gran retrato póstumo de Nietzsche, imaginando al filósofo en un sendero de montaña. En la sala de la torre, en el corazón de la galería, cuelgan estampas de Munch, y allí se guarda también la mascarilla mortuoria de Nietzsche.
En torno a ellas hay una colección de arte escandinavo de fin de siglo, Carl Larsson, Anders Zorn, el pintor de fauna Bruno Liljefors. Thiel perdió su fortuna tras la Primera Guerra Mundial y tuvo que renunciar a la villa y a todo lo que contenía. El Estado sueco compró el conjunto en 1924, y abrió al público todavía dispuesto como su hogar.

