
Edvard Munch · PD
Jardín en Lübeck
Ficha
La historia
A Munch se lo asocia con la angustia, y en 1903 tenía motivos. El verano anterior, en su última discusión con Tulla Larsen, se disparó un revólver y él perdió una falange. El autorretrato que pintó ese mismo año lo muestra desnudo y solo en el infierno. En medio de eso pasó semanas en Lübeck, en el norte de Alemania, como huésped de Max Linde, oftalmólogo, coleccionista y autor de un libro de 1902 titulado «Edvard Munch y el arte del futuro». Linde le había encargado una carpeta de grabados con su casa, su jardín y sus cuatro hijos, y de aquellas estancias sale este jardín, verde y a pleno sol. También le pidió un friso para el cuarto de los niños. Munch llevó los bocetos en diciembre de 1904, con parejas que se besan y bailan, y Linde los rechazó por considerarlos demasiado adultos.




