
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Niños comiendo uvas y melón
Ficha
La historia
Murillo pintó esto hacia 1650 en Sevilla, una ciudad que acababa de pasar por una peste terrible que había vaciado calles y llenado los arrabales de huérfanos. Dos niños harapientos comen uvas y melón sentados en el suelo, uno mordiendo la fruta y el otro mirando de reojo, con las plantas de los pies sucias muy cerca del espectador. No hay moraleja ni santo: solo dos golfillos disfrutando de un botín de fruta a la luz cálida de la tarde. Murillo, famoso por sus vírgenes dulces, dedicó también buena parte de su obra a estos pilluelos de la calle, que gustaban mucho a los coleccionistas del norte de Europa. La ternura con que están pintados, sin rebajarlos ni idealizarlos, es lo que ha mantenido vivo el cuadro.




