
Interior de la galería de un coleccionista con cuadros y objetos de arte
Ficha
La historia
Un caballero elegante señala con el brazo un gran lienzo colocado en un caballete, junto a la dama que lo acompaña. Detrás vienen un joven y un galgo. El cuadro del caballete es un triunfo marino, con un dios que empuña un tridente y ninfas llevadas por las olas. En la Amberes de la década de 1630, los coleccionistas ricos presumían de salas como esta, donde la pintura convivía con conchas, porcelanas y globos terráqueos. Junto a los ventanales, una mesa rebosa de caracolas, cuencos azules y blancos, un globo y una estatuilla, y los cuadros suben por las paredes hasta el techo tallado. Un cuadro con un loro rojo descansa apoyado en la mesa, y en la esquina inferior se agazapa un monito. Cornelis de Baellieur firmó la tabla en 1637, y la pintó junto con Hans Jordaens III. Por una puerta, a la derecha, se ve a otros visitantes ante los cuadros de la sala contigua.