
Joaquín Sorolla · CC-BY-SA-4.0
Joaquín Sorolla García vestido de blanco
Ficha
La historia
En 1896 Sorolla todavía no era el pintor de sol y playa que triunfaría en la Exposición de París de 1900. Aquí no busca un encargo ni un jurado: retrata a su hijo Joaquín, un niño vestido de blanco, y aprovecha esa ropa clara para hacer lo que mejor sabía, atrapar la luz. El fondo apenas existe; todo el cuidado está en el rostro del pequeño y en los blancos, que no son de un solo color sino de muchos reflejos. El propio hijo donó el cuadro a la Fundación del Museo Sorolla en 1951.




