
Carl Spitzweg · PD
Justitia
Ficha
La historia
Alrededor de 1857, Baviera vivía la resaca de las revoluciones de 1848: los levantamientos habían fracasado y volvía el orden conservador de siempre. Carl Spitzweg, un pintor de Múnich conocido por sus escenas amables de la vida provinciana, se permite aquí una broma con filo. Pinta una estatua de la Justicia colocada como remate de la barandilla de una escalera. Tiene todos sus atributos, la venda, la balanza, la espada y el manto largo, pero algo va mal. El pedestal está agrietado, la balanza aparece rota y la venda, torcida. Al fondo, medio escondido tras un muro, vigila un soldado. El cuadro se conoce también como El ojo de la ley, y ese soldado que mira de reojo al espectador es lo último que uno se queda observando.


