
Paisaje con un arroyo y campesinos danzando
Ficha
La historia
En los años treinta del siglo XVIII los venecianos acomodados querían en sus paredes un campo muy concreto, y no era el que se veía por sus ventanas. La tierra firme que de verdad poseían era campo de labor. Lo que les gustaba mirar era la Arcadia, un país imaginario y apacible donde el tiempo se mantiene suave y los campesinos tienen ocasión de bailar. Esa es la escena. Junto a un arroyo, bajo árboles altos y plumosos, un grupo de aldeanos rompe a bailar mientras otros descansan y miran, todo ello armado para el encanto más que para la verdad. Zais se ganaba la vida sirviendo justamente este ánimo a los coleccionistas venecianos. El arroyo, el follaje plateado y suelto y las pequeñas figuras luminosas son los ingredientes a los que volvía una y otra vez.



