
Paisaje con pastores y la zarza ardiente
Ficha
La historia
Antes de ser el legislador, Moisés era pastor al servicio de su suegro, y fue en el monte, con el rebaño, donde vio una zarza arder sin consumirse y oyó a Dios hablar desde ella. Este lienzo apaisado mantiene ese instante sagrado sumergido en la vida corriente del campo. Ovejas, cabras y pastores se despliegan en un amplio paisaje al atardecer, y el milagro es apenas una pequeña nota luminosa en medio de tanto pasto. El equilibrio es deliberado. La pintura procede del taller de los Bassano, maestros de finales del siglo XVI en vestir la escena bíblica de labor campesina, y aquí el disfraz es casi total. Su forma larga y baja sugiere que se pensó para ir sobre una puerta o correr a lo largo de una pared en una sala decorada. En un cuadro así casi hay que buscar el fuego para encontrar la historia escondida en el campo.




