
Henri Matisse, Les toits de Collioure, 1905. Wikimedia Commons.
Los tejados de Collioure
Ficha
La historia
En el verano de 1905 Matisse tomó el tren hacia el sur, hasta Collioure, un pequeño puerto de pescadores pegado a la frontera con España, y llamó al joven André Derain para que se le uniera. Durante unas semanas de calor los dos llevaron el color más lejos de lo que nadie se había atrevido. En esta vista de los tejados del pueblo no hay una sola sombra gris. Matisse construyó el resplandor del sol del sur con naranjas, rojos y rosas puros, puestos uno junto a otro sin mezclar: las tejas, la tierra cocida y la torre de la iglesia arden todos en el mismo tono. Aquel otoño expuso lo pintado allí en el Salón de Otoño de París, donde un crítico desconcertado llamó fieras, fauves, a aquel grupo. El nombre se quedó.




