
Sailko · CC-BY-3.0
La Virgen con el Niño entre santa Justina y san Jorge, con un monje benedictino arrodillado
Ficha
La historia
Hacia 1554 Paolo Veronese rondaba los veinticinco años y aún era un recién llegado a Venecia, un pintor de Verona abriéndose paso en una ciudad llena de maestros mayores. Este retablo se hizo para los monjes benedictinos de San Giorgio Maggiore, cuya iglesia se alza en una isla frente al Palacio Ducal. Los santos son un mensaje dirigido a esa comunidad. Jorge es el santo guerrero que da nombre a la iglesia, y Justina de Padua era la patrona de la congregación benedictina a la que pertenecía el monasterio. El monje arrodillado a los pies de la Virgen es uno de esos benedictinos, el donante, colocado entre los santos como si lo presentaran en persona ante el Niño. Veronese llena la escena de color cálido y de una grandeza serena que lo convertirían en uno de los grandes decoradores de Venecia. Más de un siglo después el cuadro salió de Venecia rumbo a Francia, comprado para Luis XIV en 1671, y desde entonces ha estado en la colección real y luego en el Louvre.




