
Virgen con el Niño entronizada entre los santos Juan Bautista y Bernardo, con ocho ángeles
Ficha
La historia
Esta Virgen se pintó para la calle. Una antigua lápida en el tabernáculo de la plaza de Santo Spirito recordaba que en 1356 el florentino Gherardo di Bernardo Manfredi había fundado allí una capilla, y el fresco es de ese mismo año, ocho años después de la peste negra de 1348. La lápida explica también al monje de hábito blanco. No lleva ningún atributo, y se le identifica con san Bernardo solo porque Bernardo se llamaba el padre del fundador. Giottino colocó a los dos santos casi de espaldas, vueltos hacia la Virgen, algo nuevo en la pintura de aquellos años. Únicamente el Bautista, con su tupida piel de camello, gira de golpe la cabeza hacia quien pasa. En torno a 1700 el fresco se trasladó a una esquina de la via del Leone, donde hoy hay una copia.
