
Domenico Ghirlandaio · PD
Virgen con el Niño entronizada y santos
Ficha
La historia
En la década de 1480 Domenico Ghirlandaio dirigía el taller de pintura más concurrido de Florencia, aquel en el que pronto entraría como aprendiz un jovencísimo Miguel Ángel. Este retablo se pintó para San Giusto alle Mura, una pequeña iglesia a las afueras de la ciudad. Fíjese en la alfombra de trama oriental extendida sobre los peldaños del trono y en los jarrones de vidrio con azucenas blancas junto a la Virgen. Esa atención paciente a los tejidos y a la luz atrapada en el cristal venía de las pinturas flamencas que por entonces llegaban a las colecciones florentinas, y que los pintores locales estudiaban de cerca. En torno al trono, cuatro santos conversan en voz baja. Entre ellos Tomás de Aquino y santo Domingo, ambos con el blanco y negro de la orden dominica.




