
Pietro Perugino · PD
La Virgen y el Niño entronizados con san Juan Bautista y san Sebastián
Ficha
La historia
En 1493 Pietro Perugino pintó este retablo para la capilla de un convento en Fiesole, en las colinas sobre Florencia, y deslizó en él algo íntimo. Ese mismo año se casó con Chiara Fancelli, joven hija de un arquitecto, y el rostro sereno de la Virgen, sentada en su trono elevado, es un retrato de su reciente esposa. A sus pies, san Juan Bautista señala al Niño mientras san Sebastián permanece de pie, atravesado por flechas. Perugino repetiría esas facciones tranquilas en otras obras, hasta convertirlas casi en una fórmula reconocible.




