
Virgen con el Niño (Virgen del abanico)
Ficha
La historia
En 1459 Andrea Mantegna terminó su retablo para el altar mayor de San Zeno, en Verona, una pintura encerrada en su propia arquitectura clásica. Francesco Benaglio fue el primero en responder. Su tríptico para la iglesia de San Bernardino, de 1462, es en palabras del museo la primera respuesta local a aquella obra, y esta pequeña Virgen, llamada del abanico por el abanico que aparece en ella, pertenece a esos mismos años, entre 1462 y 1465.
La lección se ve en el marco. La Virgen y el Niño aparecen dentro de una vistosa ventana de mármol fingido, trabajado como si estuviera tallado, y detrás de ellos el paisaje está hecho de bloques de piedra simplificados. El museo interpreta ese paisaje como una ruptura deliberada con los interminables paisajes narrativos de los pintores góticos.