
La Virgen con el Niño, san Roque y san Sebastián
Ficha
La historia
Los dos santos arrodillados a ambos lados de la Virgen no están ahí por casualidad, y un espectador del siglo XVI lo habría entendido de inmediato. San Sebastián, el joven atravesado por flechas, y san Roque, que se levanta la ropa para mostrar una llaga en lo alto del muslo, eran los grandes protectores a los que se invocaba contra la peste. Giovanni da Mel los pintó en 1526, en las colinas al norte de Belluno, donde la epidemia recorrió una y otra vez la tierra firme veneciana. Un retablo así funcionaba como exvoto, súplica duradera de protección tanto como imagen ante la que rezar. Roque es la elección más precisa de los dos: se decía que había sobrevivido a la peste que él mismo había contraído, y por eso mismo descubre la llaga ya cicatrizada, santo de una comunidad que esperaba sobrevivir al próximo brote.