
Pietro Perugino · PD
Virgen con el Niño entre dos ángeles, santa Rosa y santa Catalina
Ficha
La historia
Hacia 1490 Perugino era uno de los pintores más solicitados de Italia. Venía de trabajar en los muros de la Capilla Sixtina, en Roma, y su manera serena y equilibrada, muy de su Umbría natal, se pedía en toda la península. Este tondo, un cuadro de forma redonda pensado para la devoción en una casa, lo pintó con ayuda de un colaborador, Andrea Aloigi, discípulo suyo. En el centro están la Virgen y el Niño, acompañados por dos ángeles y por dos santas, Rosa de Viterbo y Catalina de Alejandría. Esa dulzura tranquila y esa simetría son justo lo que pocos años después absorbería en su taller un aprendiz llamado Rafael. La tabla, pintada sobre álamo, perteneció al rey Guillermo II de los Países Bajos y llegó al Louvre en 1850, cuando se vendió su colección.




