
Armin Kleiner · CC-BY-SA-4.0
Virgen en gloria con serafines
Ficha
La historia
A finales de la década de 1460, Botticelli rondaba los veinticinco años y aún trabajaba muy cerca de su maestro, Filippo Lippi, el fraile pintor que le enseñó a dibujar rostros suaves y algo melancólicos. Aquí la Virgen sostiene al Niño dentro de una mandorla, ese óvalo de luz, rodeada por una corona de serafines rojos. Todavía no se ve al Botticelli de líneas nerviosas y figuras alargadas que vendría después. Se reconoce más al aprendiz que ha asimilado la lección de la ternura antes que la del virtuosismo. Es una de sus obras juveniles conservadas en los Uffizi de Florencia.




