
Anthony van Dyck · PD
San Mateo apóstol
Ficha
La historia
Cuando pintó esta cabeza del apóstol Mateo, hacia 1619, Anthony van Dyck tenía apenas 20 años y trabajaba en Amberes a la sombra de Rubens, el gran maestro de la ciudad. La obra pertenecía a una serie de apóstoles, un tema que Rubens ya había abordado años antes para el duque de Lerma, y el joven pudo estudiar aquellos modelos en el taller. Se nota la ambición del aprendiz que se mide con su maestro: la frente surcada, la barba resuelta a pinceladas rápidas, la mirada absorta de un hombre entrado en años. Las telas de aquella serie se dispersaron y solo volvieron a reunirse hacia 1914, por obra de un marchante alemán, Julius Böhler. Este Mateo cuelga hoy en la Casa de Rubens, a pocos pasos de donde van Dyck aprendió el oficio.




