
Mercurio llevando a Psique al monte Olimpo
Ficha
La historia
Hacia 1646, cuando se pintó este cuadro en Utrecht, la República holandesa era un país calvinista a solo dos años de terminar su larga guerra contra España, y sus pintores más celebrados registraban su propia luz llana del norte, sus ciudades y sus tabernas. Aquí no hay nada de eso. Es la escena final de un relato romano. En la novela de Apuleyo que más tarde se llamó El asno de oro, la joven mortal Psique ha superado todas las pruebas que le impuso una Venus celosa, y Mercurio, el mensajero de los dioses que también conducía las almas de los muertos, la lleva ahora por un cielo cálido y meridional hasta el Olimpo, donde beberá ambrosía, se volverá inmortal y se casará con Cupido. Psique es sencillamente la palabra griega para alma, y durante siglos el relato se leyó como el ascenso del alma hacia el amor divino. Esa luz brillante la había aprendido el pintor en Roma y no la abandonó nunca, y figuras pequeñas y pálidas contra el aire abierto eran justo lo que le compraban los coleccionistas del norte.



