
Francesco Guardi · PD
Milagro de un santo dominico (¿Gonzalo de Amarante?)
Ficha
La historia
A Francesco Guardi lo recordamos por sus vistas de Venecia, esas panorámicas luminosas que compraban los viajeros del Grand Tour. Por eso sorprende esta escena oscura y agitada, pintada hacia 1763 para la capilla de Santo Domingo en la iglesia de San Pietro Martire, en la isla de Murano. Representa el milagro de un santo dominico que salva a unos frailes caídos de un puente derrumbado durante una crecida; ni siquiera está claro de qué santo se trata, si Gonzalo de Amarante o Jacinto de Polonia. La pincelada nerviosa y las figuras alargadas delatan la lección de Alessandro Magnasco, el pintor de escenas sombrías que Guardi había estudiado de joven. El cuadro permaneció en Murano hasta 1807 y llegó a Viena en 1931.
