
François Boucher · PD
El café de la mañana
Ficha
La historia
Hacia 1739, en París, el café aún era un lujo reciente, un producto exótico y caro que llegaba de lejos. Boucher, célebre por sus pastorales y sus mitologías, se atrevió por esos años con algo distinto, una escena de interior al gusto de los pintores holandeses. Muestra a su propia familia en un salón elegante: su mujer sentada a la derecha, sus hijos, y a la izquierda su hermana, que da de comer a la niña pequeña. Sobre una mesita lacada hay unas pocas tazas para el café o el chocolate, las dos bebidas de moda. En una ménsula de la pared se ve una figurita china de porcelana, del mismo afán por lo venido de tierras lejanas que había puesto el café en aquella mesa.




