
Natividad con san Juan Bautista y san Jerónimo (Natividad de los conejos)
Ficha
La historia
El Niño está tendido sobre los pliegues del manto azul de su madre y se retuerce para mirar a los dos conejos del primer plano. Todo el cuadro gira en torno a ese pequeño gesto, que le valió al retablo su apodo veronés, el Presepe dei conigli, el Belén de los conejos. San Juan Bautista y san Jerónimo lo acompañan.
Girolamo lo pintó de joven para la iglesia de Santa Maria in Organo, en Verona. El museo reconoce su formación en la estela de Mantegna en el horizonte altísimo y en el paisaje profundo y minucioso, aunque sus figuras resultan más cercanas y naturales que las del célebre paduano. Sobre todo destaca las plantas, pintadas con una precisión casi científica, desde el humilde llantén abajo a la izquierda hasta los helechos de las rocas y, al fondo, un granado con sus frutos rojos.

