
Claude Monet · PD
Nenúfares con reflejos de altas hierbas
Ficha
La historia
Para pintar al aire libre un lienzo de dos metros de ancho, junto al estanque de Giverny, Monet lo sujetaba con cuerdas y estacas. Así trabajó en primavera y verano, entre 1914 y 1917, en estudios como este para el proyecto más ambicioso de su vida, las Grandes Decoraciones, una serie de paneles enormes de nenúfares pensados para rodear por completo las paredes de una sala. En invierno volvía al taller para dedicarse a los paneles grandes. Aquí no hay horizonte ni orilla. Lo único que orienta la mirada son las hierbas altas que cuelgan desde arriba, entrando desde fuera del cuadro, y debajo sus reflejos, trazos oscuros y borrosos sobre el agua, entre las hojas flotantes. Monet nunca lo firmó. El nombre que se lee abajo a la derecha es un sello que se estampó tras su muerte, en 1926, en los lienzos sin firmar que quedaron en el taller y pasaron a su hijo Michel.




