
Henri Matisse · PD
Odalisca con pantalón rojo
Ficha
La historia
En el otoño de 1921, tres años después del final de la Gran Guerra, Matisse se instaló en el último piso de un edificio de la plaza Charles-Félix, en Niza. Tenía 51 años y buscaba por fin echar raíces. Aquel que en 1905 había escandalizado a París con los fauves, las llamadas fieras del color, convirtió ahora sus habitaciones en un pequeño teatro: biombos estampados, telas colgadas y una modelo tendida entre la decoración con un amplio pantalón rojo. Era Henriette Darricarrère, una joven de Niza a la que retrataría durante años. Con este lienzo abría la serie de las odaliscas, esas ensoñaciones orientales de estudio que llenarían la década. El antiguo agitador se había vuelto respetable. En 1922 el Estado francés compró esta misma tela para su museo de artistas vivos, el primer Matisse que adquiría un museo de París.




