
Henri Matisse · PD
Odalisca
Ficha
La historia
Terminada la Primera Guerra Mundial, Matisse pasaba los inviernos en una habitación alquilada del Hôtel de la Méditerranée, en Niza, y la convirtió en un pequeño teatro. Colgaba telas de alambres, extendía alfombras por el suelo y colocaba a una modelo entre los estampados como una odalisca, la palabra para una mujer de un harén otomano. Nunca había vivido ese mundo. Lo levantó con tejidos y luz mediterránea y el recuerdo de viajes anteriores a Marruecos y al sur de España, una ensoñación de placidez pintada justo después de cuatro años en que Europa apenas la tuvo. Esta figura reclinada, de blusa transparente y ojos cerrados, pertenece a esa serie. El cuadro arrastra además una historia propia más sombría. Durante 80 años estuvo en el Stedelijk Museum de Ámsterdam, que lo compró en 1941 a Albert Stern, un fabricante textil judío alemán que vendía lo suyo para costear la huida de su familia de los nazis. En 2024 un comité neerlandés concluyó que la venta había sido forzada y el museo aceptó devolver la pintura a sus herederos.




