
Libro abierto
Ficha
La historia
Hacia 1510, en Alemania, alguien pintó un libro abierto y nada más. Para la época, el gesto era insólito. Una imagen sin santo, sin relato y sin figura humana apenas contaba entonces como un tema propio, y el bodegón autónomo, tal como lo conocemos, no llegaría hasta un buen siglo después. Esta pequeña tabla se cuenta entre las más tempranas de su clase, un libro mirado por sí mismo. No sabemos quién lo pintó ni con qué fin. Pudo ser un ejercicio, una muestra de destreza o el fragmento de un conjunto mayor hoy perdido. Lo evidente es el cuidado puesto en las páginas, representadas como un manuscrito iluminado a mano sobre el que resbala la luz, esa clase de libro que la imprenta ya empezaba a desplazar.




