
Jozef Israëls · PD
Pasando ante la tumba de la madre
Ficha
La historia
Israëls lo pintó en 1856, y aquella tela cambió el rumbo de su carrera. Hasta entonces se había dedicado a escenas históricas y bíblicas que apenas le daban reconocimiento. Aquí eligió otra cosa: el dolor de la gente humilde. Un pescador viudo cruza el cementerio con sus dos hijos pequeños, pasando ante la tumba recién abierta de la madre. Esa compasión por la vida de pescadores y campesinos era bastante nueva en la pintura holandesa, tomada de los realistas que entonces trabajaban en Francia. Expuesta al año siguiente en el Salón de Bruselas, le valió una medalla y por fin dio a conocer su nombre. Tiempo después, un joven Vincent van Gogh, devoto de los pintores de los pobres, la contaba entre sus cuadros preferidos.