
Campesino con bicornio y jarra
Ficha
La historia
La tabla es diminuta, apenas del tamaño de una postal, poco más de 15 centímetros de alto. En la década de 1630 estas pinturas tan pequeñas se hacían para que el coleccionista las sostuviera en la mano y las mirara de cerca a la luz de una vela, y Brouwer metió en ese espacio una sola cabeza. El hombre lleva un bicornio, un viejo sombrero de dos puntas, y agarra una jarra de madera. No es el retrato de nadie concreto. Es el estudio de un rostro y de un tipo, el bebedor que Brouwer conocía de las tabernas que pintaba. Todo está resuelto con unas pocas pinceladas rápidas y sueltas, y el rostro encendido y la sombra bajo el sombrero cargan con casi toda la obra. El coleccionista de Basilea Max Geldner la donó al museo en 1958.




