
Tivadar Csontváry Kosztka · PD
Peregrinación a los cedros del Líbano
Ficha
La historia
En 1907, quien pintó este cuadro llevaba ya años recorriendo el Mediterráneo oriental. Tivadar Csontváry había sido farmacéutico durante buena parte de su vida y solo pasados los cuarenta se entregó por completo a la pintura, convencido de que debía seguir lo que él llamaba el camino del sol. Ese impulso lo llevó hasta los cedros del Líbano, árboles antiquísimos que para entonces sobrevivían apenas en unos pocos bosquecillos protegidos. Alrededor del gran cedro, figuras y caballos parecen girar en una ronda casi festiva. El cedro se entendía como árbol de la vida y del conocimiento, y Csontváry lo pinta con un tamaño y un color que lo vuelven casi sobrenatural. La tela es prácticamente cuadrada y mide dos metros de lado. Él murió en la pobreza y sin reconocimiento en 1919, y hoy esta es una de las imágenes más conocidas de la pintura húngara.