
Edgar Degas, Place de la Concorde, 1875. Wikimedia Commons. · PD
Plaza de la Concordia
Ficha
La historia
En 1875, el barón Haussmann acababa de rehacer París, y la plaza de la Concordia era ya el gran vacío ordenado que aún hoy se cruza. Degas planta en ese vacío a su amigo Ludovic Lepic, aristócrata y grabador, con sus dos hijas, el perro y el puro encendido. Lo curioso es cómo están colocados: los personajes empujados a los bordes, el centro casi desierto, y un hombre recortado por el margen izquierdo, como si el cuadro fuera una instantánea tomada un segundo antes. Degas miraba las fotografías y las estampas japonesas que llegaban a París, y aquí aprovecha ese encuadre abrupto. Las hijas miran cada una hacia un lado, ajenas entre sí.




