
Rembrandt · CC0
Retrato de un hombre («El subastador»)
Ficha
La historia
En 1909 la firma Duveen vendió este lienzo al coleccionista neoyorquino Benjamin Altman por 262.980 dólares. Entonces era un Rembrandt. En el pliego de papeles que el hombre sostiene hay pintada una firma con fecha, Rembrandt, 1658, y ese fue el año en que los bienes del propio Rembrandt se remataron en Ámsterdam para pagar a sus acreedores. De ahí viene el apodo. En el siglo XIX se quiso ver en el retratado a Thomas Jacobsz Haeringh, el hombre que dirigió aquella subasta, y el cuadro quedó para siempre como El subastador. El museo advierte hoy que la identificación se apoyaba en un grabado del Haaring equivocado, el hijo en lugar del padre. Las autorradiografías de 1982 revelaron una manera de pintar que no corresponde a la obra de Rembrandt de los años cincuenta del siglo XVII, y desde entonces el Metropolitan lo atribuye a un seguidor al que nadie ha conseguido poner nombre.




