
Anne Vallayer-Coster · PD
Retrato de un violinista
Ficha
La historia
Anne Vallayer-Coster fue una de las poquísimas mujeres admitidas en la Academia Real de Pintura de París, en 1770, y lo fue como pintora de bodegones. Tres años después firmó este retrato de una violinista, y la elección no es casual: quería demostrar que también sabía pintar figuras, un terreno que la Academia reservaba en la práctica a los hombres. La joven, quizá una de sus hermanas, se inclina sobre la partitura con gesto absorto. Se ha observado que algunas cuerdas del instrumento están rotas, un detalle que aporta un matiz melancólico a la escena. La obra se considera hoy una de sus mejores, aunque siguió siendo célebre sobre todo por sus flores y frutas.