
Retrato de una mujer de la familia Hofer
Ficha
La historia
Hacia 1470, un pintor del sur de Alemania, probablemente de Ulm, pintó una mosca sobre la toca blanca de esta mujer. El insecto parece haberse posado allí, engañado por el relieve de los pliegues almidonados, aunque la mosca también es pintura, un pequeño alarde de destreza. Se ven incluso las marcas de los alfileres que sujetan la tela al nacimiento del pelo. Con sus dedos finos, la mujer señala una ramita de nomeolvides, flor asociada al compromiso matrimonial y al recuerdo. La inscripción dorada de arriba, GEBORNE HOFERIN, significa «nacida Hofer», lo cual no basta para identificarla, porque era un apellido corriente en la región. Hacia 1817 la tabla figuraba en el castillo de Wallerstein, en Baviera, como obra del grabador Israhel van Meckenem. Pasó después, con toda aquella colección, al príncipe Alberto, y en 1863 la reina Victoria la regaló a la National Gallery cumpliendo el deseo de su esposo, muerto dos años antes.




