
Michiel Sweerts · PD
Retrato de un joven
Ficha
La historia
En 1656 Michiel Sweerts acababa de regresar a Bruselas, donde las autoridades le habían dado permiso para abrir una academia de dibujo en la que los alumnos trabajaban del natural. De esos años es este retrato de un joven de mirada absorta, tan íntimo que muchos han pensado que el propio pintor se retrató a sí mismo. Sweerts venía de Roma y sabía dar a un rostro esa calidez callada, sin adornos ni pose. Lo que cuesta imaginar mirándolo es lo que vino después. Hacia 1661 el pintor se volcó en la religión, repartió sus bienes y se unió a una misión rumbo a Oriente. Pasó por Persia, llegó a la India y murió en Goa en 1664, casi sin volver a pintar. Esa mirada ensimismada pertenece a un hombre que pronto dejaría los pinceles por otro camino.

