
Anthony van Dyck · PD
Retrato de una anciana
Ficha
La historia
En 1634 van Dyck volvió a los Países Bajos meridionales y se quedó algo más de un año, aceptando en Amberes y Bruselas encargos de clientes que no eran príncipes. A ese mundo pertenece este retrato. Una mujer mayor está sentada, de negro, con las manos recogidas, y lleva la gorguera rizada y rígida que la corte había abandonado hacía tiempo y que los burgueses acomodados de cierta edad siguieron usando.
El museo de Bruselas mantiene la obra a nombre de van Dyck sin matices, sin taller ni seguidor, y de la retratada no dice más que eso, una dama de edad. Hay una pareja, un hombre mayor del mismo tamaño, catalogado como su pendant. Los dos entraron en el museo en 1942 como donación del conde Georges della Faille de Leverghem, de Bruselas. Quedaron inscritos uno detrás del otro, 6255 y 6256, y ningún nombre vino con ellos.




