
Retrato de Ana María Luisa de Médici
Ficha
La historia
Ana María Luisa de Médici fue la última de su linaje, y a ella le debe Florencia que sus tesoros no se dispersaran por media Europa. Pero cuando Antonio Franchi la retrató, hacia 1690, nada de eso se adivinaba. Tenía unos 23 años y estaba a punto de casarse con Juan Guillermo, elector palatino, y de marcharse a su corte del norte, en Düsseldorf. Es la única hija del gran duque de Toscana, pintada justo antes de dejar la ciudad. Regresó viuda años después, y en 1737, ya sin descendencia, firmó el pacto que cedía toda la colección Médici al estado toscano con una condición: que nada saliera jamás de Florencia. Muchas de las obras que hoy la rodean en el Palacio Pitti siguen aquí gracias a esa firma.
