
Andrea Mantegna · PD
Retrato del cardenal Ludovico Trevisan
Ficha
La historia
El hombre de este retrato no era un cardenal cualquiera. Ludovico Trevisan había mandado la flota y los ejércitos del papa, y se le recordaba sobre todo por la batalla de Anghiari, en 1440, donde las tropas pontificias derrotaron a Milán. Cuando Mantegna lo pintó, hacia mediados del siglo XV, no le rebajó ni un gramo aquella dureza. Aparece de frente, con el cuello grueso, la mandíbula apretada y una mirada de reojo que parece medir a quien tiene delante. No hay adornos ni escenario, solo esa cabeza recortada contra un fondo liso. Mantegna era un apasionado de la escultura antigua y modelaba los rostros como si tallara piedra, y trató al cardenal igual que a un emperador romano en el reverso de una moneda.




