
Retrato de Geneviève Blanchot como alegoría de la Pintura
Ficha
La historia
Cuando se expuso en el Salón de París de 1704, formaba parte de una pareja que Santerre tituló 'La Pintura en dos actitudes distintas', la misma joven mostrada dos veces, la segunda invertida como en un espejo. Sostiene los útiles del oficio: una paleta, un puñado de pinceles y el fino tiento en el que el pintor apoya la mano para no temblar. Representar a una mujer como alegoría de la Pintura era un recurso conocido. Lo insólito era el modelo. Se trataba de Geneviève Blanchot, que llegó al taller de Santerre hacia 1692 y permaneció hasta la muerte del pintor, molía sus colores y trabajaba a su lado cuando la Academia aún mantenía el oficio casi cerrado a las mujeres. Él nunca se casó y a su muerte, en 1717, la nombró heredera. La versión mayor, su pendant, cuelga hoy en Poitiers, y un grabado de Catherine Duchesne llevó esta pintura de Basilea a quienes nunca verían el lienzo.