
Retrato de Jacob Schwytzer
Ficha
La historia
En 1564 Zúrich llevaba ya una generación siendo ciudad reformada, y de sus iglesias se habían retirado las imágenes décadas antes. Al pintor que buscaba un encargo importante le quedaban los vivos, los hombres que gobernaban la ciudad. Jacob Schwytzer era uno de ellos, el alférez que llevaba el estandarte de Zúrich al campo de batalla. Tobias Stimmer, que entonces tenía solo 25 años, lo pintó de cuerpo entero y a tamaño natural, el hombre completo ante nosotros y no un busto. En el reverso de la tabla hay unos versos rimados, y una descripción antigua recuerda que en su día los acompañaba una figura pintada de la Muerte. Delante está la presencia imponente del vivo. Detrás, el recordatorio de la mortalidad, pensado para la familia propietaria y no para un visitante.
