
Retrato de Juan Mauricio de Nassau (1604-1679), conde de Nassau-Siegen, fundador del Mauritshuis
Ficha
La historia
Jan de Baen retrató a Juan Mauricio de Nassau-Siegen hacia 1668-1670, cuando el conde rondaba los sesenta y cinco años. Sus años como gobernador del Brasil neerlandés habían quedado un cuarto de siglo atrás, y ahora gobernaba Cléveris, al otro lado de la frontera alemana, en nombre del elector de Brandeburgo. Allí se pintó este retrato, y el parque que se ve detrás es el jardín que él mismo mandó trazar. Aparece con armadura bajo una capa forrada de piel, el brazo apoyado junto a un yelmo y un bastón de mando. En la mano sostiene un papel doblado, una petición dirigida a «Su Gracia Principesca Juan Mauricio, príncipe de Nassau», título que llevaba desde que el emperador lo elevó a príncipe en 1652. El museo señala que el retrato lo muestra exactamente como quería ser recordado, y que esa imagen de poder dejó en la sombra durante siglos su papel en la trata de esclavos. El lienzo es uno de los pocos del Mauritshuis que conservan su marco original del siglo XVII. El rey Guillermo I lo compró en 1820 para la casa que Juan Mauricio había construido, abierta como museo dos años después.