
Élisabeth Louise Vigée Le Brun · PD
Retrato de la princesa Aleksandra Golitsyna y su hijo Piotr
Ficha
La historia
Viena fue el hogar de Élisabeth Vigée Le Brun entre 1792 y 1795, y allí, en 1794, retrató a la princesa rusa Alexandra Petrovna Golítsina, de soltera Protásova. Tenía 20 años y llevaba tres casada con el príncipe Alexéi Golitsin, caballerizo de la corte rusa. Entre sus brazos está su primer hijo, Piotr, nacido en 1792, que apoya la mejilla contra la de su madre. Los aristócratas rusos que viajaban por Europa figuraban entre los clientes que la pintora encontró en Viena. A la princesa le envolvió el pelo con un chal azul a modo de turbante improvisado, un guiño al gusto por lo «turco» que entonces estaba de moda en la alta sociedad rusa. Alexandra enviudó en 1800 y, años después, dejó la Iglesia ortodoxa para hacerse católica. Piotr fue uno de los hijos que siguieron sus pasos. Madre e hijo murieron el mismo año, en 1842.




