
Retrato del grabador Francesco Bartolozzi
Ficha
La historia
Cuando la Royal Academy of Arts abrió en Londres en 1768, sus estatutos dejaron fuera a los grabadores, tenidos por copistas más que por verdaderos artistas. Aun así, uno entró, contado entre los pintores: Francesco Bartolozzi, un florentino que se había labrado un gran nombre con una delicada técnica de punteado. Pellegrini lo retrató en 1794 y expuso el lienzo en la Academia ese mismo año. Bartolozzi, ya cerca de los setenta, aparece trabajando en una plancha, y el retrato entiende esa labor como cosa del intelecto y no solo de la mano, sin aparato ni alegoría. Bartolozzi había atraído a Londres al joven Pellegrini, y esa deuda se nota en el cuidado del parecido. Pellegrini quería enviar el cuadro a Florencia, ciudad natal de Bartolozzi, pero se dejó convencer para legarlo a la Accademia de Venecia, que lo recibió en 1834.