
Edgar Degas · PD
Retratos en la Bolsa
Ficha
La historia
París, hacia 1879. En lugar de un estudio, Degas instala su caballete en un rincón de la Bolsa, en plena sesión. En el centro, el banquero Ernest May, con lentes, repasa un papel que acaban de entregarle mientras su socio Bolâtre se inclina para hablarle al oído. Ese gesto discreto, la mano en el hombro, resume el mundo de soplos y confidencias que mueve el parqué. May, coleccionista y amigo del pintor, ya poseía el cuadro cuando este se expuso en la muestra impresionista de 1879. La pincelada rápida, casi de boceto, se aleja de los retratos pulidos de antaño. A la derecha, unos papeles garabateados apenas se leen, como atrapados al vuelo entre el bullicio.




