La princesa María, hija de Carlos I

Anthony van Dyck · PD

La princesa María, hija de Carlos I


Ficha

Año
1637
Técnica
óleo
Tipo
pintura
Dimensiones
132,1 × 106,3 cm

La historia

El 11 de noviembre de 1647 Carlos I se escapó de Hampton Court, donde el ejército lo tenía retenido desde el verano, y dejó una carta para el oficial que lo custodiaba, el coronel Edward Whalley. Tras agradecerle su cortesía, el rey pasó a ocuparse de los cuadros de sus aposentos. Tres no eran suyos, escribía, y debían volver a sus dueños. Uno era la reina vestida de azul, otro una copia del retrato de su hija mayor, y el tercero «el original de mi hija mayor», colgado en esa misma cámara sobre la repisa junto a la chimenea, que había de enviarse a lady Aubigny, una viuda de la corte realista. La hija mayor era María, y el Museo de Bellas Artes de Boston cree que este lienzo podría ser aquel original.

Van Dyck la pintó hacia 1637, con unos seis años, de cuerpo entero y vestida como una mujer adulta. A partir de ahí el rastro se rompe. Cuando en 1649 se inventarió para la venta la colección del rey, figuraba una princesa María de cuerpo entero, vendida al pintor Emanuel de Critz. Más tarde el cardenal Mazarino tuvo una princesa de Orange de pie, vestida de azul, de mano de van Dyck, y también podría ser esta. Para entonces su nombre se iba perdiendo. En 1834 el cuadro se vendió en Londres como la princesa Isabel, y los marchantes que lo compraron en 1927 lo apuntaron en sus libros como la princesa Enriqueta María.

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