
Michelangelo · PD
El profeta Zacarías
Ficha
La historia
En 1508 Miguel Ángel se consideraba escultor, no pintor, y aceptó a regañadientes el encargo del papa Julio II de cubrir la bóveda de la Capilla Sixtina, dejando a medias la tumba del propio papa. Encima de la puerta principal, por donde todos entran, colocó al profeta Zacarías, un anciano barbado inclinado sobre un libro. Detrás de su hombro, uno de los dos niños alados hace con la mano el gesto de la higa, con el pulgar entre los dedos, un insulto muy claro en la Italia de entonces. Hay quien ha visto en el rostro del profeta los rasgos de Julio II, el patrón difícil con el que el artista chocaba sin descanso. Zacarías ocupa el punto por donde arranca todo el techo.




